lunes 26 de enero de 2009

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sorprendía a quienes escuchaban a ese muchachito de diez años desechar la posibilidad de ir al mar de vacaciones por presentarse en la casa de una tía en un pueblo del interior para trabajar; pero enseguida se entendía todo; porque el muchachito aclaraba que su tía tenía una pizzería y que él deseaba que llegara el momento de comer pizza en el desayuno, en el almuerzo, en la merienda y también en la cena